El narciso es una planta exótica con hojas largas, estrechas y puntiagudas que crece en la cercanía de los lagos y se inclina como si se mirara en el espejo que el agua le ofrece. Plotino hablo del mito del narciso: cuidar tanto la fachada, la portada o la apariencia lleva a producir una idolatría de lo exterior.
Narcisista es el que tiene un amor y una preocupación desordenado hacia si mismo, y que vive en, por, si, sobre, tras la cima de una autoestima cada vez mas grande. El narcisista gira permanentemente sobre sí mismo, siempre preocupado por causar una buena impresión a la gente que le rodea y además reclamando elogios, admiración y reconocimiento. El patrón de conducta se vertebra en torno a la necesidad de reconocimiento por parte de la gente de su entorno.
DE ESTA secuencia descriptiva asoma el complejo de superioridad. Es un sentimiento que hace que ese sujeto se vea muy por encima de los que le rodean, hay una seguridad y una arrogancia enormes. El narcisista es vanidoso y sus afirmaciones pretenden siempre imponerse al resto. Se trata de una persona muy pagada de sí misma que necesita cada vez más elogios y todo le parece poco en ese sentido, pretenciosa, creída y petulante. Y cuando se le pregunta su opinión por alguien tiende a la descalificación inmediata y rotunda del otro. Los narcisistas suelen ser tipos hipermimados y superprotegidos. Están muy acostumbrados a recibirlo todo de palabra y de hecho, a no ser corregidos ni criticados por sus progenitores.
¿Qué criterios se siguen para diagnosticar a un narcisista? Representan un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración, sufren falta de empatía con los demás, fantasías de éxitos ilimitados y son fátuos y engreídos. Siempre esperan recibir un trato de favor especial y si este no se da, decae su interés por esas personas.
Esta tetralogía -soltero, inmaduro, obsesivo y narcisista-, constituye una sinfonía de instrumentos desafinados, un tipo de hombre que ha construido su personalidad con unos materiales de poca solidez, pero que de lejos brilla, suena, asoma e interesa, aunque de cerca sea una modalidad nueva del hombre light, una versión de los albores del siglo XXI.
Lo psiquiatras somos perforadores de superficies, nos metemos debajo de la conducta para descubrir qué se esconde tras ella y desenmascarar a la persona para captarla en su realidad. Y en la otra cara de la moneda está la mujer soltera, sana y normal, que quiere encontrar un hombre adecuado, con el que compartir su vida, un amor para siempre, sin fecha de caducidad.
Veo cada vez más a muchas mujeres desencantadas ante este tipo de hombre, que me dicen lo siguiente: «Yo busco un tío que venga con los deberes hechos, no quiero un adolescente que tenga que educar como si fuera su madre». Este síndrome fue descrito por un médico americano, Mark Gorney, cirujano práctico.
Todos tenemos tres caras: lo que yo pienso que soy (autoconcepto), lo que otros piensan de mi (imagen) y lo que realmente soy (la verdad sobre mi mismo).
Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría y desarrolla su actividad docente en el Centro Universitario Villanueva de Madrid, adscrito a la Universidad Complutense.



