El carácter narcisista de las relaciones se revela, por ejemplo, en que el emparejamiento fracasa una y otra vez porque al menos uno de los implicados no se entrega, o en que la convivencia en el seno de la relación queda perturbada por la explotación en favor de los intereses propios, la desatención de la necesidades y sentimientos del compañero o un trato que no respeta la independencia y autonomía de la personalidad del otro. Los implicados se sienten abandonados, infelices o heridos.
En el contexto de la dinámica narcisista, seducir significa " Te hago partícipe de mi grandeza, te prometo la ventura de elevar tu autoestima y satisfacer tus necesidades narcisistas. A cambio, renuncias a autodeterminarte, a tus peculiaridades, vivacidad e independencia". La sedución se basa en un acuerdo consistente en que el seductor da algo, por ejemplo, amor, seguridad, reconocimiento y atención, a cambio de una contraprestación que, aunque no de forma explícita, se exige igualmente. El acuerdo conduce directamente al seducido a una jaula de oro, a cuyas puertas han de deshacerse de su individualidad.
Al comienzo de la relación este paso suele darse de forma voluntaria, porque lo que se recibe resulta atractivo. Pero con el paso del tiempo se percibe que gran parte del oro que se prometió no era más que oropel y que el precio que está pagando, a saber, la perdida de la personalidad propia, es demasiado alto.
Libro el "Amor vanidoso", por Barbel Wardetzki
En el contexto de la dinámica narcisista, seducir significa " Te hago partícipe de mi grandeza, te prometo la ventura de elevar tu autoestima y satisfacer tus necesidades narcisistas. A cambio, renuncias a autodeterminarte, a tus peculiaridades, vivacidad e independencia". La sedución se basa en un acuerdo consistente en que el seductor da algo, por ejemplo, amor, seguridad, reconocimiento y atención, a cambio de una contraprestación que, aunque no de forma explícita, se exige igualmente. El acuerdo conduce directamente al seducido a una jaula de oro, a cuyas puertas han de deshacerse de su individualidad.
Al comienzo de la relación este paso suele darse de forma voluntaria, porque lo que se recibe resulta atractivo. Pero con el paso del tiempo se percibe que gran parte del oro que se prometió no era más que oropel y que el precio que está pagando, a saber, la perdida de la personalidad propia, es demasiado alto.
Libro el "Amor vanidoso", por Barbel Wardetzki