miércoles, 26 de septiembre de 2012

"Mis tres vicios interiores".



Hay algo viciado, que existe en el interior del hombre, que hace que el comportamiento humano se vea alterado por el desorden de las pasiones, y que los sentimientos dificulten el obrar correcto del ser humano.  Este algo viciado pienso que se concreta en tres campo que alteran el obrar del hombre. Son los lastres de tipo psíquico que condicionan el desarrollo sano de la personalidad.

Los tres lastres que dificultan la cohesión entre la afectividad y el amor, que alteran el comportamiento afectivo-conductual del ser humano: por un lado, el amor desordenado al propio yo (valía y seguridad personal); en segundo lugar, la búsqueda a toda costa del placer físico; y, en último lugar, pero no menos importante, el apego excesivo a los bienes de consumo, típico de la sociedad occidental hiperdesarrollada.

El amor desordenado hacia uno mismo, el instinto de autoconservación extrema, se expresa como inseguridad patológia, o el deseo excesivo de que los demás piensen bien de nosotros. La autoconservación extrema se manifiesta en egoísmo y puede hacer variar la relación tan directa entre afectividad, conocimiento y realidad. Prima un instinto desaforado de supervivencia sobre cualquier premisa racional. Se trata de un instinto de conservación que ha perdido en ocasiones, la conexión con la realidad, porque todo se centra en el yo. Sólo importa ahí el hecho de quedar bien, la influencia que ejercemos sobre los demás y el que dirán. Todo el comportamiento se ve alterado por prejuicios de tipo personal, extremedamente difíciles de romper.  La pedagodía moderna ha profundizado en todo este conjunto de problemas originados en la propia relación personal, y lo ha denominado autoestima" Maria Gudin Neuróloga y Doctora.








No hay comentarios:

Publicar un comentario